Tiger Woods es co-líder del PGA

 

Tiger Woods le robó el protagonismo incluso al viento en la segunda ronda del PGA Championship, el cuarto y último torneo de Grand Slam del año, por situarse como líder en el Ocean Course de Kiawah Island (Carolina del Sur).

Jugar al golf con ráfagas de viento de más de 50 kilómetros por hora se convirtió en una odisea en este recorrido de la costa atlántica. En solo 24 horas el decorado del torneo cambió por las inclemencias meteorológicas. El parte de incidencias fue tremendo, catastrófico en algunos casos.

Pero Tiger acabó 1 abajo (71 golpes) para situarse en cabeza del torneo (-4 en el global) aunque igualado con el fiyiano Vijay Singh y el sueco Carl Pettersson, éste aún sin descabalgarse de la cabeza después de 36 hoyos.

«He estado en esta posición muchas veces en mi carrera», dijo Tiger. «Pero recién estamos a mitad de camino. Queda mucho por recorrer».

Solo Tiger y cuatro hombres más (Vijay Singh, Ian Poulter, Tim Clark y Phil Mickelson) fueron capaces de ganar hoy al campo, de 156 que comenzaron la jornada más dura que se recuerda en el US PGA. Salvo esos cinco héroes, el devenir del resto fue como una película de supervivencia con final infeliz.

«Fue divertido, pero también duro», dijo Woods. «El viento movió la pelota para todos lados. Fue un día muy difícil».

La tabla dio un vuelco súbito, y si el español Gonzalo Fernández-Castaño era segundo, ahora descendió hasta el puesto número 16 por firmar 76 golpes (+4) y verse envuelto como la mayoría en un golf caótico.

Tiger, de 36 años, ofreció una imagen de fortaleza, lo que obliga a pensar en que puede ganar este torneo, sumar su decimoquinto Grande tras su parón desde junio de 2008 e, incluso, arrebatar el liderato mundial al inglés Luke Donald.

La carambola puede ser histórica, aunque el Ocean Course exige un nivel de concentración tan extremo que difícil es pensar en encadenar cuatro rondas primorosas. Por el momento Tiger, el segundo mejor jugador del mundo, camina firme, arriba en la tabla, aunque pegado a su espalda lleve a hombres de la talla de Rory McIlroy (quinto a dos golpes) y Phil Mickelson (duodécimo, a cuatro).

En el lado opuesto, el parte de incidencias fue abultado. En la zona española, Castaño se hundió pero como Jiménez (77 golpes) pasó el corte, y tanto Sergio García, Rafael Cabrera-Bello (81), Álvaro Quirós (83), Pablo Larrazábal (80) y José Mari Olazábal (86) firmaron su despedida con tarjetas sonrojantes.

Chicho Peñate.

EFE

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