Ryder Cup

En torno al lago Kadijah, a la sombra de más de 2.000 árboles, principalmente robles, y en medio de un ambiente tan caldeado como el de cualquier otra medina, Medinah, con h, servirá de escenario ideal para la última gran historia del calendario golfístico de un 2012 marcado por la consolidación de Rory McIlroy, por el continuo querer y no poder de Tiger y por la reciente resurrección de un Sergio García al que una placa y cientos de recuerdos han de inspirar para volver a ser el estilete que fue en la competición que mejor ha entendido su carácter, la Ryder Cup.

Pongámonos en manos de Chema Olazábal y de los doce guerreros europeos, abrochémonos los cinturones de nuestros sofás y trasladémonos a las afueras de Chicago, al interior de una medina tan ruidosa como el resto, pero especial como ninguna. Especial hasta el punto de escribirse con h.

Chicho Peñate

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